En Bacchus nos entusiasma Mas Foraster, bodega que tiene esa mezcla rara de autenticidad y frescura que hoy cuesta encontrar: una finca familiar en Montblanc, region Conca de Barberà, proyecto del enólogo Josep Foraster, que trabaja con una idea muy clara de terroir, y que además nos permite contar una historia nueva en Ecuador. Nos enorgullece ser de los primeros en traer a nuestro mercado la uva Trepat y esta región, que para muchos todavía es un secreto bien guardado de Cataluña.
La idea, de hecho, fue totalmente espontánea: uno de los socios lo probó en Eel Bar en NYC y quedó inmediatamente cautivado; no hubo comité, la decisión de importarlo fue inmediata. Y se entiende, la Trepat tiene ese encanto de tinto ligero, floral y especiado, con fruta roja crujiente y un nervio de acidez que lo vuelve adictivamente bebible.
Mas Foraster ha puesto el foco en lo que hace grande a la Conca de Barberà, viñedos de altura, suelos calcáreos y el respeto por las variedades autóctonas, especialmente. Su manera de hacer vino va por la línea que a nosotros nos gusta: agricultura orgánica, fermentaciones con levaduras autóctonas y mínima intervención para que el vino sepa al lugar más que al proceso de vinificación. Por eso es reconocido y por eso está en nuestro portafolio: porque logra algo que parece simple pero no lo es, vinos honestos, finos y con personalidad, y porque Trepat, en sus manos, deja de ser “una excentricidad” y se vuelve una alternativa ideal para quienes buscan tintos frescos, gastronómicos y con identidad.