Bodegas Barbadillo lleva casi 200 años en Sanlúcar de Barrameda, justo en la desembocadura del Guadalquivir, en un lugar donde el mar y el viento son parte del vino, literalmente. Ese vínculo con el microclima sanluqueño tan decisivo para la crianza biológica y para el carácter salino de la Palomino están muy presentes en sus vinos de Jerez.
El enfoque de la bodega es transmitir el carácter de la Costa de Cádiz a través de sus elementos y su biodiversidad, y ponerle nombre a los vinos como el Salicornia. Su viticultura es técnica y tradicional, uvas de Palomino procedentes exclusivamente de dos viñedos de albariza trabajados en ecológico desde hace décadas (uno más cercano al mar y a Sanlúcar, y otro más interior), vendimia manual, fermentaciones espontáneas en acero inoxidable y crianzas pensadas para sumar textura sin maquillar el origen, desde meses sobre lías en los blancos, hasta botas que han contenido Manzanilla bajo velo de flor, o una Manzanilla en rama con solera reciente y mínima intervención.
La bodega tiene un estilo de la casa, muy de Cádiz: vinos secos, salinos, gastronómicos, con esa sensación de brisa y suelo blanco que te incita a levantar la copa, celebrar la vida y darle otro sorbo más.